La puerta que nos traiciona

8.5.10
-
Perfidia. Hay instantes de fragilidad en que somos ciegos y actuamos como marionetas emocionales. No nos importa el pasado, ni el futuro, ni siquiera el presente, porque sólo tomamos parte de él. En realidad, no somos conscientes de nada. Sólo nos abandonamos al influjo de una fuerza exterior que nos arrastra hacia el amor. Sí, hacia el amor, en cualquiera de sus máscaras, pero siempre hacia él. Porque tenemos una puerta abierta –la soledad– en nuestros pensamientos, en nuestro cuerpo, y como una gota de lluvia nos dejamos llevar por el viento, representado en una persona añorada, sea cual fuera su historia emocional, que por lo general es interesada y problemática. Entonces, sólo nos queda el sufrimiento y el desagravio cuando aquella persona nos abandona después de haber saciado sus necesidades. Days of being wild de Wong Kar Wai es la muestra de este infortunio, protagonizado por el hijo no reconocido de una ricachona y criado por una prostituta. Este personaje es justamente la fuerza exterior que arrastra a dos mujeres y a dos hombres en su afán de buscar la identidad de su verdadera madre. En este tipo de situaciones, para ambos casos –el que utiliza y el utilizado–, la traición hacia uno mismo siempre está de por medio. Perfidia.



-